Antes, hasta hace unos 20 años atrás, "trabajaban" desde las sombras. Su presencia mediática era casi nula. Sólo se conocían los casos más formales como el de "Pata" Villanueva con el "Conejo" Tarantini o el de Sonia Pepe con Héctor "Bambino" Veira. En otras palabras, siempre estuvieron pero los ejemplos no salían a la luz.
Clarifiquemos. Qué es lo que hace que una mujer sea botinera. Para la prensa farandulesca el mero hecho de relacionarse, al menos una vez, con un futbolista es suficiente. Para otros, un poco menos exagerados, la repetición de al menos dos relaciones con jugadores.
Entre las primeras -las más mesuradas- aparecen mujeres muy famosas. Entre algunas de ellas: Graciela Borges con Marcos Gutiérrez, Zulemita Menem con Diego La Torre o Mariana Nannis con Claudio Paul Caniggia.
Entre las más reincidentes, podemos mencionar a Wanda Nara (Maradona, Fabbiani), recientemente casada con Maxi López; Evangelina Anderson, actualmente con Martín Demichelis; Silvia Süller (quién confesó haber protagonizado una especie de orgía con el plantel de San Lorenzo) o la ex vedette Alejandra Pradón, de quién se dice que anduvo en menesteres similares a los de Süller.
Ahora bien, ¿cualquier deportista podría acceder a ellas? No, para nada. Hay que cumplir con ciertos requisitos. En concreto, el volante central de Claypole difícilmente será seducido por una de estas bellas chicas.
Lo cierto es que las "niñas" están al acecho. Los cuerpos atléticos de los jugadores, la fama y sus siderales sueldos parecen ser atracción fatal para las botineras. Y de parte de los futbolistas, difícil es resistir la tentación de las bellas y voluptuosas damas.
Si tendrías que formar un equipo de botineras, a cuáles elegirías. Se aceptan formaciones de cualquier país...
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